CIUDAD DE LOS ÁNGELES. 490 ANIVERSARIO

 

Sergio M. Andrade Covarrubias

El 16 de abril de 1531 está catalogado como el día en que en el antiguo valle de Cuetlaxcoapan se fundó la Ciudad de los Ángeles, hoy denominada Heroica Puebla de Zaragoza, dando pie a un devenir de diversas vicisitudes, en una alternancia de tiempos prósperos y tiempos fatales para la vida de sus habitantes, hasta conformar hoy una megalópolis en la que confluyen áreas urbanas y rurales absorbidas por la llamada mancha urbana de Puebla.

La Real Cédula expedida en Medina del Campo por la reina Isabel de Portugal en marzo de 1532 le confirió a la nueva “puebla” o población creada para ser habitada por españoles sin posibilidad de recibir encomienda el nombre de ciudad de Los Ángeles, tomando esa denominación del lugar de origen de los franciscanos fundadores o del nombre de su superior, de acuerdo al planteamiento del doctor Hugo Leicht.

Más adelante se le confiere su Escudo de Armas, según la Real Provisión de 20 de julio de 1538, signada por la misma reina Isabel y las subsecuentes denominaciones como Noble y Leal Ciudad del 14 de julio de 1558, de Muy Noble y Leal Ciudad de 24 de febrero de 1561 y de Muy Noble y Muy Leal Ciudad de 6 de febrero de 1576, todas conferidas por el rey Felipe II. Ese nombre, Ciudad de Los Ángeles, es el utilizado en todos los encabezados de los documentos oficiales emitidos a lo largo del siglo XVI y parte del XVII, so pena de castigo si se contravenía dicha denominación. Sin embargo, hacia el año 1640 el obispo Juan de Palafox y Mendoza comienza a imponer el de Puebla de los Ángeles, rememorando la primera mención del deseo de las autoridades reales de que se fundara una nueva “puebla” en los territorios cercanos a Tlaxcala.

Así, se impuso ese nombre hasta el año de 1862 cuando Benito Juárez, como presidente de la república, decreta que pase a nombrarse Puebla de Zaragoza, en honor del general coahuilense fallecido en la misma. De esta forma es conocida la ciudad durante casi un siglo, ya que el 4 de agosto de 1950 bajo decreto del gobernador Carlos I. Betancourt pasa a denominarse oficialmente como Heroica Puebla de Zaragoza por la petición de un grupo de pobladores cuyo objetivo era “conmemorar los hechos históricos acaecidos en nuestra ciudad, incluyendo el asalto a la casa de los Serdán el 18 de noviembre de 1910”. Es decir, en esta solicitud se incluían la batalla del 5 de mayo de 1862, el sitio militar de marzo a mayo de 1863, la toma de la ciudad del 2 de abril de 1867 y el comienzo de la revolución mexicana. No obstante, el 9 de mayo de 2013 se presenta la iniciativa para nombrarla “Cuatro Veces Heroica”, rememorando… los mismos hechos. El decreto respectivo se emite el 23 de abril de 2014. Y nos preguntamos ¿Qué necesidad había de refrendar la “heroicidad” de la ciudad tomando como base los mismos hechos? ¿No bastaría con marcarla solamente como “heroica”? Porque para el caso en muchas ocasiones más diferentes bandos se enfrentaron en nuestro suelo e incluso se dio la defensa de la ciudad contra otros invasores extranjeros y, aún más, aquí se produjo la última entrega de un bastión peninsular en manos del ejército insurgente o trigarante. Así que la dichosa denominación es redundante, por decir lo menos.

Una última nota curiosa: en esos cuatro acontecimientos citados aparece la figura de uno de los villanos favoritos de la historia oficial, Porfirio Díaz. En una suerte de carrera cinematográfica ocupa primero el papel de actor secundario, después el de coprotagonista, luego el de protagonista principal y, finalmente, ya en su declive, el de protagonista segundón. Y la verdad es que don Porfirio siempre tuvo una especial predilección por esta ciudad, la cual cumple ni más ni menos que cuatrocientos noventa años, cargando sobre ella un glorioso pasado, así como un incierto porvenir.

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