Cine

El legado de Peter Bogdanovich

El legado de Peter Bogdanovich

Enero 11, 2022 / Por Francisco González Quijano

No existen las películas “viejas”, sino las que has visto y las que no

Peter Bogdanovich

 

Esta semana murió Peter Bogdanovich, personaje fundamental del cine contracultural estadounidense y no-tan-conocido como otros directores de su generación: Martin Scorsese, William Friedkin, Brian de Palma, George Lucas o Francis Ford Coppola. Solo hizo tres películas de cierto revuelo, pero escribió muchísimos ensayos y críticas sobre la industria de Hollywood. Tenía 82 años y sufría la enfermedad de Parkinson. Su hija dijo que la muerte le sorprendió en casa, tranquilo. Cualquiera se puede ir así de este mundo después de haberle cambiado la cara al cine gringo.

Hasta los años cincuenta, el cine que se hacía en los Estados Unidos seguía unos patrones morales, de entretenimiento y alienación que estaban enumerados dentro del Cógido Hays, un reglamento que pautaba los contenidos de la producción cinematográfica. En él se establecía, por ejemplo, que una pareja no podía compartir cama (aunque fueran matrimonio) porque podría incitar a pecar, o que no podría haber un beso interracial. En fin, cosas raras de esta gente. Para entonces, en Europa, italianos y franceses que habían sido críticos cinematográficos tomaron las cámaras y encaminaron otro tipo de cine, más barato, con estructuras narrativas novedosas y guiños hacia la experimentación; esto se conoció como “Cine de autor”.

Un joven Bogdanovich observó el fenómeno desde Nueva York y, por medio de artículos publicados en la revista Esquire, siguió los pasos de sus admirados Truffaut y Jean-Luc Godard. El código de censura cedió poco a poco y abrió paso a una revolución en la forma de hacer películas en Hollywood. Bogdanovich conoció al productor Roger Corman, especializado en poner dinero para filmes baratos, quien le alentó a ponerse detrás de la cámara y dirigir sus propias obras. Juntos se animaron a hacer Targets (1968), un homenaje al cine que se sirve de la presencia de Boris Karloff (famoso por sus papeles de terror en películas de antaño) y en la que Peter interpreta a un entusiasta y snob director de cine, o sea, a sí mismo. Targets no pasará a la historia como una gran película, ha envejecido mal, tiene una estética muy parecida a los videohomes de los ochenta y unos efectos que evidencian la falta de presupuesto (la sangre se ve más falsa que cátsup), pero sí cuenta con un argumento rompedor:

Dos historias paralelas, en una de ellas un joven rubio y guapo, inserto en los estándares de felicidad que promueve el American Way Of Life, harto del postureo decide subir a las azoteas de Los Ángeles a disparar con un rifle a la gente, cual si fuera un cazador mata-pajaritos. Después asesina a parte de su familia y, en el acto final, se dispone a practicar como francotirador tras la pantalla de un auto-cinema, mientras se proyecta la película cuyas aventuras de producción nos han sido contadas en la otra historia, la de Karloff y el novato cineasta. Perdonarán el espoiler, pero es una obra que difícilmente encontrarán en la oferta actual de streaming. Algunas de las escenas de Targets fueron referenciadas por Luis Buñuel en la que fuera una de sus mejores películas, El fantasma de la libertad (1974), no poca cosa.

La gran película de Peter Bogdanovich llegaría dos años después. Se tituló Last Picture Show (1971) o La última película, en español. Otro homenaje al cine, ahora desde la mirada de unos jóvenes adolescentes que están hartos de vivir en la monotonía y la hipocresía social de un pueblo texano. Filmada en blanco y negro, y ambientada en los cincuenta, exhibe el despertar sexual y rebelde de personajes que interpretan Timothy Bottoms, Jeff Bridges y la hermosa y espectacular Cybill Shepherd, de quien se enamorarían los protagonistas de la película, Bogdanovich (fue su esposa en la vida real), Robert de Niro (en Taxi Driver) y yo, entre otros. La trama; que no contaré, pues el título está disponible en Amazon, fue replicada por George Lucas en American Graffiti (1973). Tampoco es poca cosa, no.

El director hizo 18 filmes más, entre los que se rescatan Paper Moon (1973) y Whats Up, Doc? (1975), además de un buen y enorme documental de cuatro horas sobre Tom Petty & The Heartbreakers, Runnin Down a Dream (2007); pero el legado más importante de Bogdanovich son los textos y enunciados que dejó a lo largo de seis libros y cientos de columnas de opinión que lograron que “las clásicas gringadas” lo fueran menos.

Francisco González Quijano

Comunicólogo, periodista, director y productor audiovisual, futbolero y melómano. Ha escrito en diarios, revistas y medios de comunicación desde hace más de veinte años. Estudia la Maestría en Literatura aplicada. Está trabajando en un proyecto de crónica sobre rock y cine.

Francisco González Quijano
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