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Viktor Hamburguer: un premio nobel no reconocido e historia de una disciplina

Viktor Hamburguer: un premio nobel no reconocido e historia de una disciplina

Marzo 26, 2021 / Por: Alejandro Hernández Daniel

Portada: Die Institutskutsche, sátira dibujada por Johannes Holtfreter en 1925. Reproducida con el permiso de UPV/EHU Press from HAMBURGUER, V. (1996). Memories of Professor Hans Spemann’s Department of Zoology at the Univesity of Freiburg, 1920-1932. Int. J. Dev. Biol. (1996) 40: 59-62)

 

Recientemente leí un artículo titulado Developmental Biology in Mexico, escrito por el doctor Horacio Merchant Larios, que captó mi atención como interesado en la historia de la embriología y la biología del desarrollo en México, pues el doctor Merchant circunscribe su texto a algunos investigadores que han sido o son integrantes de su grupo de investigación, limitándose a hacer breves menciones, por ejemplo, a los trabajos de embriología cardiaca de la médica de origen cubano María Victoria de la Cruz, en el Instituto Nacional de Cardiología, o de que la base académica de la moderna Biología del Desarrollo se originó en instituciones como la Secretaría de Salud, la UNAM y el Instituto Politécnico Nacional, sin profundizar más al respecto.

Si bien el doctor Merchant es un pionero de la disciplina de la Biología del Desarrollo en nuestro país, aún queda mucho por escribir sobre la Historia de la Embriología y su paso a la Biología del Desarrollo en territorio nacional como una disciplina científica estrictamente biológica y no médica, además de que las disciplinas de la embriología y la Biología del Desarrollo no pueden considerarse como sinónimos.

Esto me hizo reflexionar sobre los personajes, tanto nacionales como extranjeros, que pudieron tener un papel potencial en el devenir de ambas disciplinas; por ejemplo, la visita que hizo a México el zoólogo suizo nacionalizado estadounidense Emil Witschi y su aún inexplorada relación con Viktor Hamburguer.[1]

Nacido en Landeshut, Silesia (actual Polonia), Hamburguer se matriculó en zoología por la Universidad de Heidelberg en 1919, donde poco después supo, por medio de una de sus tías, sobre la llegada de un reputado científico a la Universidad de Freiburg, en Alemania, para ocupar un cargo académico. Fue después de tener un encuentro con el director del Instituto de la Universidad de Freiburg, Curt Herbst, que Hamburguer fue aceptado en un seminario avanzado de embriología experimental donde permaneció de 1920 a 1925.

Aquel reputado científico por el que Hamburguer solicitó ingresar a la Universidad de Freiburg resultó ser Hans Spemann, un anterior discípulo de Hans Driesch. Spemann había llegado a Freiburg para ocupar el lugar dejado por August Weismann como catedrático del Instituto Zoológico de la universidad, que había sido fundado por Weismann en 1867. Spemann había establecido su reputación como alguien con gran pericia en embriología experimental, forjado en el Instituto Kaiser Wilhelm (hoy en día Instituto Max Planck) del cual llegó a ser director junto a Carl Franz Joseph Correns (mejor conocido por el llamado redescubrimiento de los trabajos de la herencia particulada, desarrollada por Gregor Mendel junto al holandés Hugo Marie de Vries y el austriaco Erich Tschermak).

Durante el tutelaje de Spemann, Hamburger fue entrenado en el estudio de la embriología experimental con métodos ingeniosos de microcirugía como agujas de vidrio y micropipetas que el propio Spemann elaboraba con gran habilidad. Poco después de la llegada de Hamburguer, se unirían al departamento algunos con los que desarrollaría una gran amistad, además de crear, según sus propias palabras, un excelente ambiente de trabajo. Se trataban de Johannes Holtfreter —a quien Hamburguer recordó como el más ingenioso diseñador de experimentos en embriología, cuya sátira ilustra esta colaboración—[2] y Hilde Proescholdt, cuya tesis doctoral trabajando con implantes en embriones de dos distintas salamandras demostraron el proceso durante el cual las células de un embrión pueden determinar el desarrollo de otras, conocido como el concepto de “Inducción”, que culminarían en la propuesta del término de “Organizador”, que es cuando la parte de un embrión es capaz de actuar en células indiferenciadas para seguir una trayectoria de diferenciación específica. Estos hallazgos de Proescholdt fueron parte fundamental que llevarían posteriormente a la obtención del Premio Nobel de Spemann en 1935 que, sin embargo, no llegó a disfrutar debido a su muerte, prematura y trágica, once años antes tras una explosión de gas en su casa de Berlín.

Entre sus memorias, Hamburguer recuerda que en el sexagésimo aniversario de Spemann, entre los asistentes se encontraban personalidades del campo de la embriología como Ross Granville Harrion, pionero estadounidense del trabajo en cultivos artificiales quien además era un invitado frecuente en el departamento de Spemann en Freiburg, y Walter Vogt, que desarrolló técnicas de tinción con agar que permitían seguir en ciertas zonas específicas del desarrollo embrionario de anfibios, además de ser coeditor junto con Spemann de Archiv fur Entwickungsmechanik, la primera revista dedicada a la embriología experimental fundada en 1890 por Wilhelm Roux. Roux fue uno de los pioneros de la embriología experimental junto al francés Laurent Chabry y los suizos Hermann Fol y Stanilas Warinsky.

Después de obtener su doctorado en 1925, con una tesis sobre los efectos de los nervios en el desarrollo de renacuajos de rana, Hamburguer decidió poner marcha hacia el laboratorio de Alfred Kühn, en la Universidad de Gotinga, donde estuvo desde finales de 1925 a 1926 para realizar un trabajo posdoctoral. Kühn fue un alumno de August Weismann, que tenía entre sus múltiples intereses también el estudio de la embriología. Posteriormente, Hamburguer se dirigió al Instituto Kaiser Wilhelm, en Berlín, para trabajar en la división de embriología experimental bajo la dirección de Otto Mangold, anterior asistente y alumno predilecto de Hans Spemann, para después regresar a Freiburg y desempeñarse como instructor por invitación del propio Spemann de 1928 hasta 1932.

Fue en el inicio de su segunda etapa en Freiburg que Hamburguer conoce y aconseja a Salomé Glueckson-Schoenheimer, quien de acuerdo con el historiador de la ciencia Garland Allen, llegaría a ser —junto con sus colegas, el genetista de la Universidad de Columbia Leslie Clarence Dunn y el escocés Conrad Hal Waddington, así como el alemán Walter Landauer y el soviético Ivan Schmaulhausen—figuras cimentadoras de la disciplina de la biología hoy conocida como Biología del Desarrollo. En 1932, Hamburguer recibió una beca Rockefeller para ir a estudiar durante un año al laboratorio de Frank Rattray Lillie, en Chicago, Estados Unidos, quien también era una destacada una figura en el campo de la embriología experimental. Ahí, Hamburguer cambiaría su trabajo y aplicación de experimentos por el modelo del embrión de pollo de los que incluso algunos investigadores importantes de otros campos, como Jean Piaget, estarían al tanto,[3] a diferencia del uso de los anfibios al que él estaba acostumbrado a trabajar en Alemania. De esto quedó constancia en su libro A Manual of Experimental Embryology, donde los organismos que sirven como modelo del texto son precisamente los anfibios y el pollo.

Después del ascenso del régimen nacionalsocialista en Alemania, y mientras Hamburguer se encontraba en Estados Unidos, recibió una carta del filósofo Martin Heidegger, en ese entonces rector en la Universidad de Freiburg, notificándole su despido de aquella institución a causa de sus raíces judías, aunque de acuerdo con el historiador austro-estadounidense Raul Hilberg, en su libro La destrucción de los judíos de Europa, este procedimiento fue común durante la dirección de Heidegger, atendiendo las instrucciones del Ministerio Prusiano de Ciencia, Arte y Cultura, institución que cambiaría su nombre en 1934 a Ministerio de Educación del Reich, que buscaba integrar el sistema educativo alemán con los objetivos del nacionalsocialismo.

Debido a estas circunstancias, con ayuda de un fondo de emergencia de la fundación Rockefeller para académicos alemanes desplazados por el régimen nazi, decidió permanecer en Estados Unidos para después comenzar a trabajar en 1935 como profesor asociado en el Departamento de Zoología de la Universidad de Washington, en San Luis, Misouri, donde laboró por el resto de su carrera, con excepción de la década que va de 1936 a 1946, cuando se hizo cargo del curso de embriología en el Laboratorio de Biología Marina en Woods Hole, Massachusetts, en el estado de Boston, un importante centro generador de conocimientos en la disciplina científica de embriología, ahora conocida como Biología del Desarrollo, que tomó como modelo la antigua Estación Zoológica de Nápoles, Italia.

Sus mayores contribuciones fueron sus trabajos pioneros sobre la muerte celular programada o apoptosis, y el desarrollo del sistema nervioso de los vertebrados, demostrando en una serie de experimentos que los nervios motores y sensitivos morían durante el desarrollo. De cierta forma, estaban se encontraban asociados a sus trabajos de tesis doctoral sugeridas desde sus años de estudiante de Hans Spemann, señalando la dirección las investigaciones pioneras de Ross Granville Harrison.

En 1947, Hamburguer invitó a la científica italiana Rita Levi-Montalcini a colaborar y trabajar en San Luis, al saber que ambos se encontraban investigando fenómenos similares aunque con diferentes resultados, lo cual rindió frutos y dio como resultado el trabajo pionero del descubrimiento de proteínas conocidas como “Factores de Crecimiento”.[4] Montalcini, por el Factor Nervios de Crecimiento (NGF), y el bioquímico estadounidense Stanley Cohen (fallecido recientemente), por el Factor de Crecimiento Epidérmico (EGF), obtuvieron el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1986.[5] Aunque de acuerdo con Dale Purves y Joshua R. Sanes, pertenecientes en aquel entonces al Departamento de Anatomía y Neurobiología de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington, en San Luis, en su artículo The 1986 Nobel prize in physiology or medicine, varios científicos del campo quedaron perplejos de que el comité encargado de valorar a los candidatos de tal distinción científica no hubiera reconocido las contribuciones de Hamburguer, ya que esto tendría como consecuencia el oscurecimiento de una tradición de investigación de más de 50 años.

En la década de los años sesenta y setenta del siglo pasado, Hamburguer se dedicó a estudiar el comportamiento motor en embriones de pollo, retirándose de la vida de los laboratorios a mediados de los años ochenta para trabajar desde el escritorio de su casa, documentando de primera mano acerca del lugar de la embriología dentro de la biología que, de manera personal, consideraba haber sido olvidada, lo que denunció en dos comentarios del libro The Evolutionary Synthesis: Perspectives on the Unification of Biology, editado por Ernst Mayr y William Provine, uniéndose a Conrad Hal Waddington en resaltar esta omisión en la conformación de la llamada Teoría Sintética.[6] Fue además un historiador de su propia disciplina, escribiendo diferentes artículos al respecto. Se convirtió así en una figura clave y un vínculo entre los trabajos embriológicos de finales del siglo XIX y principios del siglo XX con la moderna Biología del Desarrollo y los trabajos relativos a neurociencia del desarrollo.

Esta colaboración está dedicada a mi profesora de alemán, Gabi Haspel.

 

 

[1] He escrito anteriormente sobre Emil Witschi (“Fotografías del viaje por México de un embriólogo poco conocido”, 2 de Octubre de 2020) quien tomó durante su recorrido por nuestro país, varias fotografías (incluso una a dos cuadras de mi casa). Sin embargo, en una serie tomada en 1958 en la que aparecen retratados Emil Witschi y su esposa Martha Mühlestein cuando visitaron la casa de Charles Darwin en Inglaterra, una fotografía fue tomada por Viktor Hamburguer.

[2] Sátira hecha por Johannes Holtfreter en 1925 que representa el grupo de trabajo en el Departamento de Embriología Experimental del Instituto de Zoología en Freiburg. El cochero de la carroza es Hans Spemann sosteniendo las riendas de los caballos que representan a sus estudiantes, entre los que se encuentran Viktor Hamburguer, el propio Holtfreter usando lentes, Proescholtd —que mira hacia el observador— y el asistente de Spemann Otto Mangold, representado por el perro ladrando al centro de la imagen.

[3] Piaget llegó a citar a Hamburguer en su libro Biología y Conocimiento. Ensayo sobre las relaciones entre las regulaciones orgánicas y los procesos cognitivos.

[4] La función de los factores de crecimiento, que además de proteínas, hormonas o neurotransmisores, es la de estimular la proliferación celular mediante la regulación de su ciclo iniciando el proceso de mitosis, además de mantener la supervivencia celular, estimular la migración celular, la diferenciación celular e incluso la apoptosis.

[5] Aunque se sabe que Hamburguer tenía cierta reticencia hacia las investigaciones que involucraban conceptos y procedimientos de bioquímica, al igual que Hans Spemann, por considerarlos reduccionistas, al menos tuvo el mérito de incursionar en la disciplina de la genética, la cual posteriormente abandonó. Por otra parte, Spemann nunca tomó demasiada importancia sobre este tipo de trabajos, como por ejemplo aquellos que realizaban los ingleses Joseph Needham y Gavin de Beer.

[6] Hamburger fue uno de los invitados a la serie de conferencias promovidas por Ernst Mayr que darían pie a la escritura del libro The Evolutionary Synthesis: Perspectives on the Unification of Biology.

Alejandro Hernández Daniel

Alejandro Hernández Daniel
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