Ensayo

Comedia: evolución y necesidad de rebeldía

Comedia: evolución y necesidad de rebeldía

Mayo 07, 2021 / Por Fernando Percino

El libro La cultura popular en la Edad Media y el Renacimiento. El contexto de François Rabelais, de Mijaíl Bajtín, trata desde su introducción sobre la importancia que tiene para la literatura francesa, y también para la literatura universal, la obra de François Rabelais. Bajtín compara la grandeza de Rabelais con la de Shakespeare y Cervantes, pues considera que en su tiempo fue un autor incomprendido. Tuvo que pasar el tiempo para que su trabajo literario mostrase a las generaciones posteriores la ardua recolección de costumbres, usos y formas de expresión que Rabelais representó con una notable calidad estética y crítica en su obra.

El caso Rabelais no es un caso aislado en la historia de la Literatura. Pasa con la comedia en general: muchos críticos la consideran un tema menor, menos riguroso que las tragedias, por ejemplo. El ensayo introductorio al libro de Bajtín se esmera es desmentir ese tipo de concepciones para encumbrar a la comedia en el lugar cultural que debe tener. Es por ello que presenta diversos autores y obras, tanto ficcionales como ensayísticas, sobre el desarrollo de la comicidad durante la Edad Media y el Renacimiento. Bajtín dialoga con el lector en su texto para presentar con un estilo lúcido: estudios sobre la comicidad y la risa en los que se inmiscuye la cultura cómica popular y la literatura paródica; para ello presenta tres apartados con los que su ensayo introductorio fluye, ellos son: las Formas y rituales del espectáculo, las Obras cómicas verbales y Diversas formas y tipos de vocabulario y groserías.

Una vez que el lector considera estas divisiones, habla de lo importante que fueron los carnavales en la Edad Media, con sus fiestas de bobos y asnos, dado que todo el núcleo social se sumergía en esa celebración de fiestas agrícolas y especifica que en el carnaval se manifestaban las leyes de la libertad. Las máscaras, la libre expresión, la risa y la comicidad hacían olvidar a los participantes su clase o su poder político. Pueblo y Aristocracia reían por igual y gozaban por la invocación de la vendimia. El carnaval era un evento que, sobre todo, le daba una segunda vida al pueblo.

La lectura también nos sumerge en la transición que hubo respecto a la forma de concebir a la fiesta del medievo al Renacimiento. En ese lapso se dio una crisis debido a la vinculación de lo carnavalesco con la dramaturgia cómica medieval, a la cual la iglesia consideró degradante por sus groserías, obscenidades y blasfemias, por lo que dichas expresiones se quedaron y se acentuaron más en las plazas públicas. Sin embargo, esta degradación de lo carnavalesco de cara a una tumba natural le permitió tener un nuevo nacimiento en el realismo grotesco, lo que permitió el brote de expresiones artísticas que seguían implorando y privilegiando al goce y alegría de la vida, una rebelión en la que la risa era un medio poderoso para enfrentar las adversidades.

 

No hace mucho tuve la oportunidad de tomar un taller de Stand up y, al leer el texto de Bajtín, recordé lo que implica en sí mismo hacer una puesta de Stand up, que traducido o adaptado al español sería como ponerse a raya frente a lo decadente de la vida, al hacer escarnio con las tragedias que le pasan a uno en la cotidianidad. La tradición cómica medieval y renacentista no queda tan lejana, entonces, con las prácticas cómicas vigentes. Recuerdo que en aquel taller se nos mencionó que al momento de crear un personaje era imprescindible tomar un papel como los que menciona Bajtín: un arlequín muy vinculado al payaso, un doctor que es un cómico culto o un capitán que es un comediante aventurero; entre otros personajes más que la baraja de comedia ofrece. Hacer reír a otros no es fácil, se requiere de potencia intelectual y si las personas de un tiempo pasado ya sabían que reírse de sí mismas en un acto curativo, como el carnaval, o por el simple hecho de usar las groserías o blasfemias, como un acto libertador, el Stand up u otras prácticas actuales van por el mismo camino: la búsqueda de una emancipación de todo lo tedioso que implica vivir con los problemas que podemos tener hoy en día.

La cultura cómica es importante porque implica la generación de un pensamiento metafórico. En ese ejercicio de metáfora seguimos jugando una doble vida porque la que tenemos resulta insatisfactoria en muchos planos. Se siguen usando máscaras para crear personajes que nos hagan reír o nosotros mismos usamos esas máscaras para olvidar un rato lo solemnes que somos. Revisitar a autores como Rabelais o el mismo Cervantes, en su contexto y con todo el humor que recolectaron con su análisis de lo popular, nos sigue liberando de una realidad que de forma constante nos amenaza con su atrocidad perpetua, lo hace de forma autoritaria, además. Reír es respirar para tomar aire y seguir con lo que venga por delante.

 

Bibliografía

Bajtín, Mijaíl. La cultura popular en la Edad Media y el Renacimiento El contexto de Francois Rabelais. Alianza Editorial, Madrid, 2003. Impreso

Fernando Percino

Es mexicano y nació en algún momento de los años ochenta; además es licenciado en Administración Pública por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Publicó cuentos en el suplemento cultural *Catedral* del diario *Síntesis*, la novela *Velvet Cabaret* (2015), el libro de cuentos *Lucina* (2016), el libro de crónicas *Diarios de Teca* (2016) y la novela breve *Volk* (2018). Fue miembro del consejo editorial de las revistas: *Chido BUAP* y *Vanguardia: Todas las expresiones*. Fue funcionario público. Actualmente es chofer de UBER y estandupero ocasional.

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