Escribir para divulgar

Cuando la complejidad constituye la unidad: el concepto de superorganismo

Cuando la complejidad constituye la unidad: el concepto de superorganismo

Julio 27, 2021 / Por Damaris Leal Condado

La última vez que asistí a una feria del libro fue hace dos años. Habiendo tanto de dónde escoger para comprar una lectura interesante, decidí explorar un nuevo campo para mí: la divulgación científica.

¿Te ha pasado por la cabeza la loca idea de que al elegir un libro es él quien te elige realmente y no tú a él? Iré aún más lejos: ¿Y si ese libro tuviera un ser diminuto en su interior que dictara sobre su voluntad de elegir? Digamos que eso fue lo que pasó cuando me encontró el libro titulado Yo, Superorganismo: aprendiendo a amar a nuestro ecosistema interior. Te comparto que me encantó la portada porque tiene una colorida silueta humana en donde puedes observar figuras alusivas a virus y bacterias. Al seguir mirando, enfoqué mis ojos en un virus que sobresalía —no, querido lector, no era el SARS-Cov-2—. Se trataba de la figura alienígena de un bacteriófago —este nombre alude al hecho de que come bacterias— y me sorprendí porque en México hay poca investigación sobre estos virus, y mucho menos me imaginé que iba a encontrar un libro que los mencionara en sus páginas.

Yo, Superorganismo fue escrito por Jon Turney, un inglés que hace divulgación desde 1980.1 Te platico que existen la versión en inglés y su traducción en español. El traductor de esta última fue Josep Sarret Grau, quien es filósofo y también el fundador de Biblioteca Buridán,2 editorial que publicó el libro que les reseño. Creo que es importante reflexionar sobre la importancia del trabajo de Josep Sarret, pues si bien no es científico de profesión, pudo llevar a la lengua castellana con éxito un libro tan interesante como este.

El ejemplar está constituido por doce capítulos, en los cuales encontraremos un lenguaje sencillo y ameno para todo lo relacionado con la microbiota y el viroma. Pero, ¿qué significan estos términos? Trataré de explicártelos de una manera sencilla. Microbiota se refiere a la totalidad de las bacterias presentes en todo ser vivo, por ejemplo, los humanos. Nosotros tenemos una relación de dependencia con las bacterias, ya que nos ayudan a integrar a nuestra dieta diversos compuestos que utilizamos para nuestras actividades. También se ha observado que las bacterias pueden obtener nutrientes de nosotros y de hecho es por ello que habitan nuestro cuerpo. Esta dependencia benéfica entre huésped (microorganismo) y hospedero (humano, animal o planta) es llamada simbiosis.

El término viroma apunta a la diversidad de virus que también viven en nuestro cuerpo. Por ejemplo, se ha comprobado que en el sistema digestivo se encuentra una variedad de virus que son capaces de regular la presencia de las bacterias intestinales, y al mismo tiempo, la cantidad de ciertos tipos virales es controlada, es decir se regulan unos a otros y esto tiene la finalidad de mantener un balance entre todos los microorganismos. Este tipo de interrelaciones es todavía un área fértil para explorar, ya que necesitamos comprender mejor los mecanismos de interacción y las consecuencias que estos pueden ejercer sobre nuestro cuerpo.

Aquí debo aclarar que los virus a los que me refiero en el párrafo anterior son aquellos que comen bacterias —precisamente los bacteriófagos o fagos— y son inofensivos para los todos seres vivientes con excepción, ¡por supuesto!, de las bacterias.

¿Te has preguntado cuánto de lo que pesamos pertenece en realidad a la masa de microorganismos en nuestro cuerpo? Pues en este libro te describen que portamos entre 30 y 400 billones de bacterias, o sea, ¡aproximadamente 2 o 3 kilogramos!

En este momento quizás estés pensando: ¿para qué diablos me sirve saber que existen la microbiota y el viroma? De ser así, aquí es donde yo te respondería que en el libro el autor se hace esta pregunta de manera implícita en cada capítulo.

A manera de ejemplo, te comentaré que en el texto se narra con pericia cómo es que para cada persona existe una microbiota única, o dicho en otras palabras, que la composición de tu microbiota es irrepetible y que la diferencia es mayor cuando se comparan las microbiotas de personas sanas con aquellas de personas con padecimientos gastrointestinales causados por bacterias difíciles de erradicar aún con antibióticos de última generación, por ejemplo, Clostridium difficile. ¿Sabías que las infecciones causadas por dichas bacterias pueden ser controladas mediante la ingestión de cápsulas que contienen pequeñas porciones de heces fecales provenientes de personas sanas? Esto ocurre porque dichas heces contienen poblaciones bacteriana y viral que mantienen a raya a aquellas de Clostridium. Para utilizar este tipo de terapia, hace falta realizar varios estudios de seguridad y eficacia con la finalidad de conocer la cantidad y tipo de popó que podría resultar benéfica para cada paciente.

Otra de las ideas interesantes que aborda el libro tiene que ver con la siguiente pregunta: ¿qué hace que la gente tenga sobrepeso? Desde el punto de vista de la microbiota, se plantea la teoría de que la existencia de determinadas poblaciones bacterianas —Firmicutes y Bacteroides— podría influir sobre la pérdida o ganancia de peso.

En otro capítulo se aborda la relación estrecha que hay entre el microorganismo y el sistema inmune del hospedero, entiéndase nuestro cuerpo. Recordemos que el sistema inmune es —usando una expresión metafórica— el ejército que se encarga de alertar y defender al cuerpo de cualquier agente extraño o ajeno a él, llámese microorganismo, veneno de algún animal, sustancias tóxicas de las plantas, polvo, etcétera. En cuanto a este aspecto particular, el libro aborda la teoría de la limpieza, la cual puede explicarse mediante la siguiente situación hipotética: imagina que una persona ha nacido y/o vivido constantemente en un ambiente protegido de agentes extraños debida a la práctica de una impecable limpieza, la cual se debe a que, en principio, los hábitos higiénicos deberían prevenir la aparición de enfermedades infecciosas, sin embargo dicha protección resulta en una serie de trastornos que de inicio parecerían difíciles de entender debido a que, cuando la persona entra en contacto con cualquiera de éstos agentes extraños, la respuesta de nuestro sistema inmune es exagerada, algo que se ejemplifica con lo que ocurre a las personas alérgicas al polen que despiden las flores. Esta idea contrariada sugiere que, para mantenernos saludables, es crucial el contacto constante con diversos agentes extraños durante nuestra existencia, ya que esto fortalece nuestra inmunidad.

¿Sorprendido? Esto y más puedes encontrar en el libro de Jon Turney, el cuál es una delicia leer. Cuando compré el libro, tenía un precio aproximado de 500 pesos. Te dejo el enlace para que puedas echarle un vistazo a la página de la casa editorial.3

 

Referencias y enlaces:

1 https://jonturney.co.uk/

2 https://www.elviejotopo.com/autor/josep-sarret/

3 https://www.buridan.es/1903_turney-jon

 

Damaris Leal Condado

Desde 2011, Damaris Leal Condado es Química Farmacéutica Industrial de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional. Al egresar decidió trabajar en la industria farmacéutica en el área de inyectables intravenosos y parenterales, y se mantuvo en esta labor durante cuatro años aproximadamente. Después se dio cuenta de que quería saber más sobre ciencia y por ello estudió una maestría en el área de biología, de la cual se graduó en 2021. Ella misma se describe como científica creativa, cautivada por los virus y por el cine. Ha elegido aprender a escribir para divulgar ciencia (y todo parece indicar que lo va a lograr). En su tiempo libre le gusta reinventar los antojitos mexicanos, por ejemplo, los tamales veracruzanos, ya que admira la cultura del sureste de México. Ama a su esposo y también a su perro barbón “Blas”, el cual fue nombrado así en honor al matemático y físico francés Blas Pascal, en un arranque más surrealista que científico.

 

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