Desde el Sur

Más allá del álamo, antes del muro

Más allá del álamo, antes del muro

Marzo 26, 2024 / Por Márcia Batista Ramos

Hace dos semanas que el álamo empezó a derramar sus hojas anunciando la llegada del otoño que, oficialmente, empezará en dos días. Esta mañana me quedé mirando por el vidrio de la ventana de la cocina las hojas amarillentas que corrían por el patio, arrastradas por el viento. Sentí que alguien me observaba también, levanté la mirada y vi que un par de ojos me espiaban más allá del álamo, antes del muro.

Aun temiendo perderlos de vista, me alejé de la ventana y salí por la puerta hacia el patio bañado por la luz de marzo, en busca del par de ojos que me observaban más allá del álamo, antes del muro.

Al acercarme sentí un escalofrío y por un instante, no sé explicar cómo, ya no los vi, simplemente no estaban ahí mirándome. Entonces retrocedí sobre mis pasos y los busqué con la mirada, porque yo los había visto un momento antes, más allá del álamo, antes del muro. Yo sabía que estaban ahí, como las estrellas que siguen brillando en plena luz del día o como esos cariños que permanecen a pesar de los años de silencio. Yo los vi cuando estuve mirando por el vidrio de la ventana de la cocina… Por eso sabía que era cuestión de recular, mantener la calma y esperar un instante para volver a verlos mirándome a los ojos.

Desanduve y paré en el patio, busqué aquellos ojos que me observaban cuando estuve en la cocina y así, no tan de cerca, los volví a ver sin necesidad de buscarlos, tan extraño reencontrarlos, como las despedidas unilaterales en los funerales, porque parecía que me miraban sin verme, ya no me observaban, parecían cansados, sin brillo, como las operarias a la salida de las fábricas en las tardes grises.

Aquellos ojos perdidos, antes del muro y más allá del álamo, me inspiraban cierta ternura, como al ver la imagen del soldado que regresa a casa y abraza al hijo que dejó en el vientre y ahora lo mira con sorpresa.

Pensé en hablarles y regurgité esas ausencias que traigo conmigo, ésas que las palabras no traducen en ningún idioma que hablo. Volví a tragarlas, con ansias de hundirlas en lo más profundo, y casi hablo de mi exilio voluntario, pero no había derecho a hacerlo porque soy libre de regresar. Lo mío no es destierro…

Quise hablar de todo lo que he vivido y que se ha derrumbado, pero inmediatamente pensé: mejor sería hablar de lo que he soñado… Las palabras no salían, como si algo sobrenatural me hubiese tocado. Entonces miré fijamente hacia aquellos ojos cansados que a veces me observaban, a veces su vista se perdía, pero que estaban más allá del álamo, antes del muro, medio arrinconados.

Tomé aire y de un solo soplido le dije: no sé cuándo llegaste, cómo entraste y desde cuándo estás ahí. No tengo idea si te hace frío por el vientecito que pasea las hojas por horas enteras, o si tienes sed.

Además, le dije, ahora mismo titubeo. No sé si debo invitarte a entrar, acercarme a ti o seguir a la distancia. Es que, de verdad, no sé al detalle cómo sufren los estropeados, porque a mí me rompieron de otra manera, trataron de derrumbarme cuando estaba por acostarme y, cuando quisieron apedrearme, reuní ávidamente todas las piedras para tratar de hacer un castillo…

Sin alarde, me respondió que es mejor mantener la distancia de todos aquellos que andan carcomidos por la vida, especialmente si te observan más allá del álamo, antes del muro.

 

Márcia Batista Ramos

Nació en Brasil, en el Estado de Rio Grande do Sul, en mayo de 1964. Es licenciada en Filosofía por la Universidade Federal de Santa María (UFSM)- RS, Brasil. Radica en Bolivia, en la ciudad de Oruro. Es gestora cultural, escritora y crítica literaria. Editora en Conexión Norte Sur Magazzín Internacional, España. Columnista en la Revista Inmediaciones, La Paz, Bolivia y columnista del Periódico Binacional Exilio, Puebla, México, Mandeinleon Magazine, España, Archivo.e-consulta.com, México, Revista Barbante, Brasil, El Mono Gramático, Uruguay. Además, es colaboradora ocasional en revistas culturales en catorce países (Rumania, Bolivia, México, Colombia, Honduras, Argentina, El Salvador, España, Chile, Brasil, Perú, Costa Rica, USA, China, Nepal, Uzbekistán, Paquistán, Arabia Saudita). Publicó: Mi Ángel y Yo (Cuento, 2009); La Muñeca Dolly (Novela, 2010); Consideraciones sobre la vida y los cuernos (Ensayo, 2010); Patty Barrón De Flores: La Mujer Chuquisaqueña Progresista del Siglo XX (Esbozo Biográfico, 2011); Tengo Prisa Por Vivir (Novela Juvenil, 2011 y 2020); Escala de Grises – Primer Movimiento (Crónicas, 2015); Dueto (Drama, 2020); Rostros del Maltrato en Nuestra Sociedad –Violencia Contra la Mujer. (Ensayo, 2020); Universo Instantáneo (Microficción, 2020).

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