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Julian Huxley, el primer director de la UNESCO

Julian Huxley, el primer director de la UNESCO

Septiembre 24, 2021 / Por Alejandro Hernández Daniel

Portada: El grupo de la Organización Mundial de la Salud en Ginebra, Suiza en 1955. De izquierda a la derecha, Jean Piaget, Bärbel Inhelder, Konrad Lorenz y Julian Huxley. Fotografía: Wellcome Library, London

 

Después de compartir una comida en la casa de mi padre, él me contó una anécdota de su infancia: durante su primer año en la escuela primaria, fue la primera vez que se repartieron los libros de texto gratuitos. “Llegaron a nuestro salón con unas cajas y empezaron a repartirlos […] Eso fue cuando estaba como presidente Adolfo López Mateos”.

De manera coincidente, esta semana se cumplieron 52 años del fallecimiento de López Mateos, quien instituyó durante su sexenio, y con el gran impulso del entonces Secretario de Educación Pública, Jaime Torres Bodet, la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos (CONALITEG). Al menos en nuestro país, es inevitable hablar de los libros de texto gratuitos y la CONALITEG sin asociarla con el nombre del diplomático, poeta y literato que se había ganado la confianza del expresidente, quien lo había persuadido de asumir por segunda vez como secretario de educación tras su primer paso en dicho cargo con Manuel Ávila Camacho (de 1943 a 1946) para retornar a un nuevo ciclo entre 1958 y 1964.

Si bien el nombre del Adolfo López Mateos vino a mi mente de manera reciente debido al recuerdo de infancia mi padre, el de Jaime Torres Bodet fue a través la lectura de la autobiografía del biólogo y epistemólogo suizo Jean Piaget,[1] cuando relata que tuvo la oportunidad de conocer a Torres Bodet mientras se desempeñaba y repartía sus actividades de manera activa en varias responsabilidades: representante de la Oficina Internacional de Educación, Presidente de la Comisión Suiza ante la UNESCO y Subdirector General encargado del Departamento de Educación en la década de los años cuarenta.

Es de sobra sabido, aunque menos estudiado,[2] que Torres Bodet se desempeñó, de 1948 a 1952, como el “segundo” Director General en la historia de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura (UNESCO), agencia adherida a la Organización de la Naciones Unidas (ONU) cuya sede se encuentra en París, Francia, y fue fundada inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial.

Al instante me formulé una pregunta: si Torres Bodet fue el segundo Director General de la UNESCO, ¿quién le antecedió en ese puesto? Haciendo memoria, recordé haber leído el nombre de aquel personaje citado en un libro también de Piaget, aunque no de manera explícita como funcionario de la UNESCO sino como un colega del mismo gremio que el suyo,[3] se trataba del inglés Julian Huxley.

Considero hasta cierto punto comprensible que en la historia educativa nacional se recuerde más la labor diplomática de Torres Bodet, quien es un referente también de la política, de las relaciones internacionales e incluso de las letras en México, aunque por otra parte, no hay impedimento alguno para conocer y ahondar en la medida de lo posible en su predecesor, que fue también alguien destacado pero en un campo distinto: la ciencia y, en específico, la biología.

Julian Sorell Huxley fue nieto del zoólogo Thomas Henry Huxley, quien a su vez fue una de las más cercanas amistades y defensores de las ideas de Charles Darwin; además, el hermano menor de Julian fue el conocido escritor y novelista Aldous Huxley, autor de Un mundo feliz. Ambos fueron medios hermanos de Andrew Huxley, quien obtuvo el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1963 por sus trabajos sobre “los mecanismos iónicos de la excitación e inhibición de la membrana de las células de las partes periféricas y centrales del nervio”.

Julian creció rodeado por parientes que se destacaban tanto en la escritura como en las ciencias, cultivando además intereses como la arquitectura y pintura. A los 18 años, obtuvo una beca para estudiar zoología en el Colegio Balliol de la Universidad de Oxford, donde se interesó por la disciplina de la embriología, además de que para 1910 ya contaba con una estancia de verano en Alemania y había visitado la Estación Zoológica de Nápoles, en Italia, conocida como el centro más importante de su tiempo, que atraía a varias luminarias científicas provenientes de varias partes de Europa y de Estados Unidos.

Poco después marchó hacia el Instituto William Marsh Rice en Houston, Texas (hoy Universidad de Rice), donde se convirtió en miembro fundador del Departamento de Biología de dicha institución privada. Más adelante realizó una gira por Estados Unidos, donde entró en contacto con Thomas Hunt Morgan, a quien visitó en su laboratorio en la Universidad de Columbia en Nueva York. Además, Huxley recibió la influencia de los trabajos de otros científicos como Edmund Beecher Wilson, Frank Rattray Lillie, Edwin Grant Conklin, Charles Manning Child, Hermann Joseph Muller o Alfred Sturtevant,[4] todos ellos destacados exponentes de las disciplinas de la embriología y la genética, ligados de alguna manera al prestigiado Laboratorio de Biología Marina de Woods Hole, en Massachusetts, lugar que probablemente Huxley visitó en 1924.

Después de regresar a Inglaterra y enrolarse en las fuerzas armadas de su país como parte del esfuerzo bélico de la Primera Guerra Mundial, se desempeñó como profesor y catedrático en varios puestos universitarios, a los cuales después renunció. Tuvo actividad considerable publicando obras dignas de mención como The Science of Life (1929), en coautoría con Herbert George Wells (reconocido novelista de ciencia ficción por títulos como La isla del doctor Moreau, La guerra de los mundos o El hombre invisible) y el hijo de éste, George Philip Wells (ambos Wells tanto padre como hijo originalmente tuvieron formación como zoólogos), que ofrecía generalidades sobre lo que se sabía en distintas disciplinas (que hoy llamaríamos biológicas) en la década de los años veinte, dirigió un cortometraje llamado The Private Life of the Gannets (1934) que incluso ganó un Oscar, o la publicación de The Elements of Experimental Embryology (1935) junto a Gavin Rylands de Beer, libro cuya dedicatoria va dirigida al estadounidense Ross Granville Harrison y al alemán Hans Spemann, ambos, figuras eminentes de la historia de la disciplina de la embriología.[5]

Al inicio de la década de los años cuarenta, Huxley formó parte de un grupo de locutores que compartían cabina en un programa de radio (después adaptado a la televisión) llamado The Brains Trust. Any Questions?, de la cadena B.B.C., donde respondían a una serie de preguntas formuladas por la audiencia acerca de los temas más variados; y en 1942 publicó su libro La Evolución. Síntesis moderna,[6] donde representaba de alguna manera su ideal de que todas las disciplinas del conocimiento biológico formaran una ciencia de la Biología unificada, equiparable a la física y a la química e independiente de ellas, teniendo como elemento integrador la Evolución, en adición de contribuciones importantes de otros investigadores en distintas disciplinas de las que él estaba al tanto como la genética, la paleontología o la sistemática, que dio paso a lo que se llamó después “Síntesis Moderna”. Aunque este anhelo de unificación pareció ser más complejo de lo que llegó a imaginar.

De acuerdo con un artículo escrito por la historiadora Betty Vassiliki Smocovitis,[7] el contexto en el que se buscaba esa suerte de integración y unificación del conocimiento científico fue durante un periodo convulso, como consecuencia de los distintos conflictos bélicos mundiales y que, al comenzar la etapa de la posguerra, se buscaban nuevas visiones de unificación, siendo la ciencia, los avances tecnológicos y su impacto en la cultura, lo que Huxley consideraba como modelo de progreso para un nuevo diseño y reconstrucción social.

Hay que resaltar que este escenario de la búsqueda de la unificación de la biología tuvo lugar antes de su elección y nombramiento como primer Director General de la UNESCO, en 1946, y fue de alguna manera lo que pudo haberlo orientarlo al precisar las orientaciones y propósitos de tal organismo internacional, pues pueden percibirse, palabras comunes a ambos proyectos, tanto en la biología como en el ámbito político. En UNESCO It’s Purpose and It’s Philosophy[8] se puede seguir:

“En su programa de educación (la UNESCO) puede poner de relieve la necesidad última de la unidad política mundial y familiarizar a todos los pueblos con las consecuencias que entrañaría la transferencia de la plena soberanía de las distintas naciones a una organización mundial. […] Puede, sobre todo, ayudar a los pueblos a comprenderse mutuamente y a tomar consciencia de su humanidad común, de su tarea común en contraposición a los distintos nacionalismos que tienden a aislarlos”

Por supuesto, eran otro tiempos y, tal como más tarde también descubrió amargamente por su cuenta su sucesor Jaime Torres Bodet, los intereses de las grandes potencias mundiales tras la inminente conformación de los bloques soviético y estadounidense imposibilitó y saboteó iniciativas de la UNESCO, que quedaron, muchas veces, en una lista de buenos deseos.

Julian Huxley permaneció solamente dos años como Director General de la UNESCO, tras lo cual se documenta que tuvo actividad como miembro de la Sociedad Eugenésica Británica que por el solo nombre levanta sospechas y polémica, aunque fuera de esto se sabe y se encuentra poco de él en otras actividades de las que formó parte. Un dato que me pareció interesante es que no recuerdo haber leído en algún documento, hasta ahora, en el que Piaget de forma explícita mencionara que hubiera conocido de manera personal a Huxley. Lo único de lo que estaba al tanto era sobre las citas que Piaget hizo del trabajo de su colega inglés en el libro Biología y Conocimiento. Ensayo sobre las regulaciones orgánicas y los procesos cognoscitivos, publicado en 1967, identificando la labor de Huxley como Biología Contemporánea bajo la forma (o nombre) de “Teoría sintética”.

No fue hasta que pude hallar una fotografía datada en el año de 1955 (ilustración que acompaña esta colaboración), donde en efecto se puede dar testimonio visual de tal encuentro entre estos dos científicos, sumándose a la escena la psicóloga suiza Bärbel Inhelder, quien fue alumna, ayudante y colaboradora de Piaget durante varios años, y el zoólogo austriaco Konrad Lorenz, ganador del Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1973.[9] Tal fotografía seguramente fue capturada en el marco de la realización de una serie de conferencias que la Organización Mundial de la Salud (OMS) organizó para su División de Salud Mental entre los años de 1953 a 1955.

 

Se sugiere también la lectura complementaria: “The Interaction of Science and World View in Sir Julian Huxley´s Evolutionary Biology”, de John C. Greene, en Journal of the History of Biology, 1990.

 

[1] Jean Piaget, “Autobiografía”, en A history of Psychology in Autobiography, Clark University Press, 1952.

[2] Aurora Loyo Brambilla, “Caminos entreverados: Cultura y educación en Jaime Torres Bodet” en Entre paradojas: A 50 años de los libros de texto gratuitos, El Colegio de México, 2011.

[3] Jean Piaget, Biología y Conocimiento. Ensayo sobre las regulaciones orgánicas y los procesos cognoscitivos, Siglo XXI Editores, 2008.

[4] Solomon Zuckermann, “Semblanza de Julian Huxley”, 1939.

[5] Julian Sorell Huxley y Gavin Rylands de Beer, The Elements of Experimental Embryology, Hefner Publishing Company Inc., 1963.

[6] Julian Huxley, La Evolución. Síntesis moderna, Losada, 1965.

[7] Betty Vassiliky Smocovitis, “Unifying Biology: The Evolutionary Synthesis and Evolutionary Biology” en Journal of the History of Biology, 1992.

[8] Julian Huxley,UNESCO, It´s Purpose and It´s Philosophy, 1946.

[9] Frank Carel Pieter van der Horst, John Bowlby and ethology: a study of cross fertilization, Institute for the Study of Education and Human Development, 2009.

Alejandro Hernández Daniel

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