Desde el Sur

Adiós a un poeta que cuenta historias

Adiós a un poeta que cuenta historias

Mayo 14, 2024 / Por Márcia Batista Ramos

Mi abuelo siempre decía que antes de morir hay que vivir. Yo no podía comprender el alcance de su filosofía tan sencilla que, de a poco, la vida misma fue descifrando. Hoy, entre las noticias de las muertes en la guerra, las inundaciones en Dubái, Santa María y Paris, apareció la noticia de la muerte del emblemático escritor estadunidense Paul Auster, cuyo nombre y existencia sobrevivirán a su muerte, gracias a sus obras: Trilogía de Nueva York, Moon Palace, Leviathan, 4, 3, 2, 1, El libro de las ilusiones, Brooklyn Follies, Un hombre en la oscuridad, entre otras, ya que a lo largo de su carrera el autor escribió más de 30 libros que han sido traducidos a más de 40 idiomas.

En el mundo mediático en el que vivimos, la noticia de la muerte del miembro de la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias, ganador del Premio Faulkner, Premio Médicis Extranjero (1993), Premio Princesa de Asturias de las Letras (2006), Paul Auster, generó un sentimiento de pérdida colectivo. De repente fue el maestro de muchos escritores, asimismo, todos habían leído su obra completa y coleccionado sus libros. Sin contar a los muchos y muchos, de las más diferentes latitudes, que lo conocieron personalmente, incluyendo a los tantos que tuvieron un romance fugaz con el hombre que fue un defensor de las libertades y se negó a visitar países “que no tienen leyes democráticas” como China y Turquía —en protesta por el más de centenar de periodistas y escritores que habían sido encarcelados—, además de encabezar en los Estados Unidos el grupo de escritores opositores al gobierno de Donald Trump.

Nadie mencionaba que estudió en la universidad de Columbia y que, en 1968, protestó contra la guerra en Vietnam. Pero llegó su muerte y todos recordaron el parque donde él caminaba y que, casualmente, se encontraban y a menudo se saludaban. Por eso las muestras de dolor y el sentimiento colectivo de duelo es interminable en las redes sociales. Paul Auster ya no está para contradecir a nadie y todos aquellos a quienes pareció haberlo conocido, podrán colocar en las redes sus encuentros y despedidas. Obviamente, todo esto es normal porque la muerte de alguien a quien admiramos, cuya vida formaba parte de la esfera pública, también crea automáticamente una conexión humana universal, afirma Kaplan. Entonces es entendible por qué precisamente hoy publicaron que conocían al famoso escritor.

La muerte siempre nos recuerda nuestra propia mortalidad. Pienso que es la conexión humana universal, la certeza de que no existe vacuna para los dolores de la vida, que todo lo que pasa a un ser humano también puede pasar a los demás en algún momento. Nadie está libre de nada. Ojalá en nuestros momentos más periclitantes podamos contar con alguien, como describió Paul Auster en Moon Palace:

 

“Había saltado desde el borde y luego, en el último momento, algo se extendió y me atrapó en el aire. Ese algo es lo que defino como amor. Es lo único que puede impedir que un hombre caiga, lo suficientemente poderoso como para negar las leyes de la gravedad.”

 

Nacido en el seno de una familia judía de ascendencia austríaca, en 1947, en Newark, Nueva Jersey, Auster hizo de Brooklyn su casa y el escenario de sus novelas, especialmente en las décadas de 1980 y 1990. Paul Auster vivió todos los sabores y sinsabores de la vida, sufrió la pérdida del hijo y de la nieta, amó y fue amado, además escribió. Por todo ello, estoy segura que vivió antes de morir. Ahora, que siga su vuelo en paz y a nosotros, sus lectores, sólo nos resta dar un adiós al poeta que cuenta historias…

 

Márcia Batista Ramos

Nació en Brasil, en el Estado de Rio Grande do Sul, en mayo de 1964. Es licenciada en Filosofía por la Universidade Federal de Santa María (UFSM)- RS, Brasil. Radica en Bolivia, en la ciudad de Oruro. Es gestora cultural, escritora y crítica literaria. Editora en Conexión Norte Sur Magazzín Internacional, España. Columnista en la Revista Inmediaciones, La Paz, Bolivia y columnista del Periódico Binacional Exilio, Puebla, México, Mandeinleon Magazine, España, Archivo.e-consulta.com, México, Revista Barbante, Brasil, El Mono Gramático, Uruguay. Además, es colaboradora ocasional en revistas culturales en catorce países (Rumania, Bolivia, México, Colombia, Honduras, Argentina, El Salvador, España, Chile, Brasil, Perú, Costa Rica, USA, China, Nepal, Uzbekistán, Paquistán, Arabia Saudita). Publicó: Mi Ángel y Yo (Cuento, 2009); La Muñeca Dolly (Novela, 2010); Consideraciones sobre la vida y los cuernos (Ensayo, 2010); Patty Barrón De Flores: La Mujer Chuquisaqueña Progresista del Siglo XX (Esbozo Biográfico, 2011); Tengo Prisa Por Vivir (Novela Juvenil, 2011 y 2020); Escala de Grises – Primer Movimiento (Crónicas, 2015); Dueto (Drama, 2020); Rostros del Maltrato en Nuestra Sociedad –Violencia Contra la Mujer. (Ensayo, 2020); Universo Instantáneo (Microficción, 2020).

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