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John Opitz: Emil Witschi, una carta y Cholula

John Opitz: Emil Witschi, una carta y Cholula

Mayo 28, 2021 / Por Alejandro Hernández Daniel

Portada: “Doctor en medicina John Opitz recibió la Cruz Alemana al Mérito”, 27 de diciembre de 2016”, Trent Nelsol del Salt Lake City Tribune, de la Universidad de Utah/ “Cholula”, 17 de agosto de 1937, Emil Witschi, tomada de la página de internet personal Daysifield.com del Sr. Thomas Potter. Edición de la imagen: Daniel Hernández González

 

En estos días tuve la oportunidad de conversar nuevamente con un profesor que estimo y a quien le había perdido el rastro hace ya quince años, desde que tomé una asignatura con él en la entonces Escuela de Biología de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, (BUAP). Volví a recordarlo cuando una colega más joven me comentó que había sido también su profesor, por lo que exploré un poco en internet para saber qué había sido de él.

Por fortuna, aún continúa enseñando en Puebla pero ya no de la manera que solía hacerlo, en la Escuela de Biología, sino ahora en la Facultad de Medicina de la BUAP, por lo que contacté con él nuevamente, pues además de ser catedrático de una disciplina que me interesa, también se desempeña profesionalmente en ello no limitándose a un espacio o aula universitaria.

Una de las cosas que aproveché para preguntarle, y que no tuve la oportunidad de hacerlo mientras había sido su estudiante, fue sobre su formación profesional. Contestó que, al igual que yo, había estudiado biología. Un punto interesante de nuestra conversación fue cuando este profesor mencionó que ahora, al impartir clases a futuros profesionales en medicina, había que “bajarles los humos y ponerles los pies en la tierra”, pues considera —y coincido en cierto sentido con él— que la formación en medicina no ofrece las bases necesarias para hacer investigación y que es necesario que los médicos se den cuenta que hay otras carreras, ciencias y profesionales, de las que depende su labor mientras que ellos, por decirlo en cierto sentido, solo “ponen las manos” —y agregaría yo, de manera personal, “terminan llevándose el crédito de algo que no les corresponde”—.

Una de esas ciencias es la Biología, que para nada tiene que subordinarse a la medicina y tampoco tiene por qué orientarse hacia lo clínico (véase: CTS, La apropiación del conocimiento biológico por la medicina y Keila Dara Rojas García). Continuando con lo dicho por tal profesor, existen ejemplos más que evidentes sobre cómo es que profesionales formados en Biología o en campos afines pudieron aportar y trascender en el campo de la medicina. Uno de ellos es el doctor John Opitz, conocido por introducir y señalar la importancia de la biología del desarrollo en humanos y en medicina, así como por detectar varios transtornos genéticos y del desarrollo.

John Marius Opitz es un zoólogo (primero) y médico (después) de origen alemán. Fue profesor en la Escuela de Medicina de la Universidad de Utah. Emigró a los Estados Unidos durante su juventud y se dedicó a la genética. Nació en Hamburgo, Alemania. Su padre falleció de tuberculosis, enfermedad que Opitz también contrajo, lo que ocasionó que pasara catorce meses recuperándose en un sanatorio. Por encomienda de su madre, quedó bajo el resguardo de su abuelo durante siete años. No pudo volver a reunirse con ella hasta terminada la Segunda Guerra Mundial. Volvieron a encontrarse en la ciudad de Nuremberg, en 1947, donde ella había trabajado como intérprete para el ejército estadounidense durante los juicios por crímenes de guerra que se celebraron en aquella ciudad por parte del ejército aliado vencedor contra los funcionarios, dirigentes y colaboradores del régimen nacionalsocialista alemán liderado por Adolf Hitler.

En 1950, Opitz y su madre abandonaron Alemania y se establecieron en la ciudad de Iowa, en el estado del mismo nombre en los Estados Unidos, donde su también se encontraba uno de sus tíos llamado Hans Koebel, un profesor de chelo y música de cámara en la Universidad de Iowa. Fue precisamente su tío quien le presentó al doctor Emil Witschi cuando Opitz tenía quince años. Witschi le fomentó el interés por estudiar Zoología en la Universidad de Iowa, donde fue su maestro y tutor, además de introducirlo en el interés por disciplinas como embriología, genética y evolución. En 1956 obtuvo el título equivalente a la licenciatura en Zoología (véase: CTS Primera Época, Fotografías de un embriólogo poco conocido).

Sin embargo, el retiro de Witschi de la Universidad de Iowa, bajo cuya dirección Opitz había planeado continuar sus estudios profesionales, lo hizo replantearse sus proyectos. Su madre lo persuadió a matricularse en la Escuela de Medicina en la misma universidad, ante lo cual mostró cierta resistencia inicial, aunque finalmente se sumergió en la medicina clínica, sin perder nunca contacto con el doctor Witschi. Opitz se graduó como médico en 1959, tomando parte en investigaciones sobre el metabolismo de la glucosa, cáncer de próstata y las causas hereditarias de sangre en orina.

Después de su graduación en medicina, buscó opciones de becas, por lo que aplicó y fue aceptado em la Universidad de Wisconsin, donde completó su residencia, llegando a ser jefe de Pediatría. Completó su formación en Genética Médica entre 1962 y 1964 bajo la dirección de Klaus Patau y David W. Smith. Fue Smith quien ayudó e introdujo a Opitz en el Hospital Infantil de la Universidad de Wisconsin Children’s Hospital, donde comenzó a trabajar sobre aspectos fisiológicos y biológicos asociados a transtornos del desarrollo, además de adquirir experiencia en la evaluación del desarrollo estudiando recién nacidos en el Hospital St. Mary’s de Madison, también bajo la dirección de David Smith. Fue en esta etapa de su carrera profesional donde estableció las bases científicas sobre el hallazgo y definiciones de mútiples transtornos genéticos hereditarios. En este lugar pasó dieciocho años de servicio y consolidó, en 1974, el Centro de Genética Clínica de Wisconsin así como el Programa Fetal y Pediátrico de Patología y Patología del Desarrollo, en asociación con el médico y patólogo Enid Gilbert-Barness.

En 1979, por invitación de Philip D. Pallister, Opitz dejó la Universidad de Wisconsin para convertirse en director del Programa Regional de Servicio Genético de Shodair, en el estado de Montana, especializado en servicios de citogenética y patologías genéticas en fetos. Posteriormente llegó a ser catedrático del Departamento de Genética Médica en el Hospital Infantil de Shodair, así como profesor adjunto de Biología, Historia y Filosofía, y Medicina Veterinaria. En 1994 fue asignado como profesor de Humanidades y Medicina, y fue aquí donde publicó y coescribió, en 1996, el artículo “Resynthesizing Evolutionary and Developmental Biology” junto con el biólogo Scott Frederick Gilbert y el fallecido Rudolf Raff, dedicado a bioquímica, considerados ambos pioneros en la disciplina de la Biología Evolutiva del Desarrollo —conocida popularmente por sus siglas en inglés Evo-Devo (Evolutionary Developmental Biology)—, donde criticaban la negligencia de lo que se conoce en Biología como la Síntesis Moderna[1] al omitir disciplinas como la embriología y la biología del desarrollo (véase: CTS, Jane Maienschein: una senda a través de la historia de la embriología a la Evo-Devo). Posteriormente, el doctor Opitz continuaría su trayectoria en la Universidad de Utah, donde se desempeñó hasta su retiro.

El doctor Opitz ha recibido númerosos honores y distinciones, por parte de sociedades como la Sociedad Alemana de Pediatría, la Sociedad Japonesa de Genética Humana, o la Sociedad Rusa de Genética Humana. Grados honorarios en universidades como la Universidad de Boloña, en Italia, o la Universidad de Copenhagen, en Dinamarca. Reconocimientos como la Orden al Mérito de la República Federal de Alemania, la Medalla Mendel de la Sociedad Checa de Genética Médica, Miembro de la Asociación American para el Avance de la Ciencia de Estados Unidos, Miembro de la Academia Alemana de Ciencias Leopoldina.

Al enviar por correspondencia electrónica hace unas semanas al doctor Opitz algunas preguntas acerca de su antiguo mentor Emil Witschi y las fotografías que él había tomado en 1937 durante su visita a Cholula, respondió lo siguiente:

 

Estimado H-D,

Es un placer saber acerca de usted, renovando viejos recuerdos de mis días en el laboratorio de [Emil] Witschi, de 1951 a 1961. Witschi fue mi mentor en muchos sentidos [en] embriología, endocrinología de la reproducción y también como una especie de segundo padre. Para mí él fue alguien [infalible/minucioso]; y al tener la experiencia de estar con él lo puedo describir como un hombre decente, honorable y trabajador. Al estar a punto de retirarse [de la Universidad de Iowa] antes de partir a Basilea [Suiza], recibí el honor de parte de él de invitarme a ser coautor para el capítulo de un libro sobre fundamentos de sexualidad[2] [1961], que también se tradujo al español. Conocí a la doctora [Beatrice] Mintz[3] en la oficina del doctor Witschi. Creí que ella había sido su estudiante.

Antes de establecerse en la Ciudad de Iowa, Witschi había trabajado en los laboratorios de Ross Granville Harrison, Frank Rattray Lillie y Herbert Evans [1924]. Atesoro [hoy en día] mi ejemplar del libro de Lillie anotado de manera significativa por Witschi. En mi primer año como miembro de la ASZ [Asociación Americana de Zoólogos], estuve feliz de votar por él [Witschi] como presidente de la ASZ,[4] en donde él conoció virtualmente a todos los científicos dedicados a la embriología de América, Europa y Japón, incluyendo a Viktor Hamburger, quien fue un amigo en común debido a mi interés por décadas en el campo del desarrollo [embriología y biología del desarrollo]. [Hans] Spemann había sido el mentor del doctor Hamburger en Freiburg [Alemania] y Richard Hertwig lo fue de Witschi en Múnich.

En mi juventud, mi madre y yo viajamos varias veces a México. En Cholula asistí a una ceremonia religiosa en la iglesia de la colina [Templo de la Virgen de los Remedios]. Y en la Ciudad de México, al andar sin rumbo fijo, nos sorprendimos y maravillamos al encontrar un colegio alemán llamado Alexander von Humboldt, con una estatua donada por el emperador.

Considero al libro Development of Vertebrates [escrito por Emil Witschi y publicado en 1956] como mi Viejo Testamento [en el sentido de considerarlo valioso desde el punto de vista de la disciplina de la embriología], y el libro Developmental Biology de Scott Gilbert como el Nuevo Testamento [en la disciplina de la Biología del Desarrollo].[5]

Amo Cholula y a todo México, tan querido por mí

Fielmente

John

 

Esta colaboración agradece al doctor John Marius Opitz por sus respuestas. Está dedicada a Judith Saucedo Tetzopa, madre de mi pequeña hija Tonalli, a mi primo Óscar Daniel Aca, interesado constante e incondicional sobre la historia de San Pedro Cholula, y a mi anterior profesor y amigo Juan Carlos Flores Alonso.

 

 

[1] Movimiento social que tuvo lugar durante los años treinta y cuarenta del siglo XX. Hace referencia a la discusión y consenso entre grupos de expertos dedicados a algunas disciplinas de la biología para discutir la integración de estas para apoyar el postulado de la suficiencia de los mecanismos conocidos sobre genética de poblaciones para explicar la evolución biológica a todos sus niveles. Una lectura sugerida es “Unifying Biology. The Evolutionary Synthesis and Evolutionary Biology” de Vassiliki Betty Smocovitis.

[2] Witschi, V.E.; Opitz, J.M. (1961). Die Intersexualität: Grundlagen der Intersexualität. Stuttgart: Georg Thieme Verlag. pp. 17–36.

[3] La doctora Beatrice Mintz es una científica estadounidense actualmente retirada que se dedicó a la embriología. Ha contribuido a la comprensión de la ingeniería genética, en la que ha sido una pionera, la diferenciación celular y el cáncer, particularmente el melanoma. También fue alumna, al igual que John Opitz, del doctor Emil Witschi, realizando bajo su dirección una maestría en 1944 y un doctorado en 1946 en la Universidad de Iowa. La doctora Mintz fue de las primeras científicas en generar mamíferos tanto quiméricos —es decir, de transplantes entre distintos embriones—, como transgénicos. Actualmente es miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, además de haber sido mentora del doctor Luis Fernando Covarrubias Robledo, actual investigador del Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional Autónoma de México, en el Departamento de Genética del Desarrollo y Fisiología Molecular.

[4] Emil Witschi llegó a ser presidente de la Asociación Americana de Zoólogos en 1960. Recomiendo el artículo: “The American Society of Zoologists, 1889-1989: A Century of Integrating the Biological Sciences” de Keith R. Benson y Brother C. Edward Quinn, (1990).

[5] Development of Vertebrates de Emil Witschi, W. B. Saunders Company, (1956) y Biología del Desarrollo de Scott Gilbert, Séptima Edición en español, (2006).

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