Narrativa

En pocas palabras

En pocas palabras

Mayo 17, 2024 / Por Márcia Batista Ramos

Urgencia
Rodolfo Lobo Molas (Argentina)
En cuanto ella abrió la ventana, él se zambulló anhelante en su cama sabiendo que ni bien
empiece a amanecer, como rayo de luna, perdería todo su encanto.

El chapín de las Hibueras
Karla I. Herrera (Honduras)
Recuerdo el día en que llegó a la sala de redacción de Cipotes un hombre espigado y afable,
trasplantado de tierras del Petén, quien practicaba la fotografía. Trabajó a intervalos en aquel
semanario infantil, luego en el laboratorio fotográfico de otro rotativo y, a la larga, ejerció
distintos menesteres. Fue pintor, escultor, cocinero y coleccionista de honores y amistades en su
refugio costero del Pacífico, donde vivía como si estuviera en una isla de Solentiname, aquella que
dio cobijo al poeta y presbítero Ernesto Cardenal. Con posterioridad supe que Gil se desvaneció
debido a un infarto al miocardio que lo sustrajo de su bóveda terrenal.

Rutina nocturna
Camilo Montecinos Guerra (Chile)
Ha sido un día largo y ajetreado. Se desviste. Guarda con cuidado la estola y la casulla. Busca la
Biblia. Elige un salmo diferente a la noche anterior y lee en voz baja, casi susurrando. Se arrodilla y
ora el Padre Nuestro. Bebe un poco de agua. Se interna en la cama y besa en la boca al niño que,
aterrado, finge que duerme.

Multifamiliar
Gabriel Ramos (México)
Aquel hombre regresó de trabajar tan cansado que se equivocó de edificio y departamento. En esa
familia fue tan bien recibido que decidió quedarse e iniciar una nueva vida.

Eterno esperar
Estéfani Huiza Fernández (Bolivia)

Cada cierto tiempo ella revisaba si las manecillas del reloj daban aquel número que estaba
esperando. Pasaron días, semanas, meses, años, hasta que llegó: los números coincidieron de
forma perfecta, el día, la hora y el año. Se puso sus zapatillas y corrió, corrió sin importar que la
gente la viera. Entonces lo pudo ver, lo veía mejor con cada paso que daba, pero una moto la
embistió. Ella cayó sobre la vereda y no recordó nada más. Entonces, como magia, los papeles se
invirtieron. Ahora él miraba el reloj y esperó días, semanas, años…

Márcia Batista Ramos

Nació en Brasil, en el Estado de Rio Grande do Sul, en mayo de 1964. Es licenciada en Filosofía por la Universidade Federal de Santa María (UFSM)- RS, Brasil. Radica en Bolivia, en la ciudad de Oruro. Es gestora cultural, escritora y crítica literaria. Editora en Conexión Norte Sur Magazzín Internacional, España. Columnista en la Revista Inmediaciones, La Paz, Bolivia y columnista del Periódico Binacional Exilio, Puebla, México, Mandeinleon Magazine, España, Archivo.e-consulta.com, México, Revista Barbante, Brasil, El Mono Gramático, Uruguay. Además, es colaboradora ocasional en revistas culturales en catorce países (Rumania, Bolivia, México, Colombia, Honduras, Argentina, El Salvador, España, Chile, Brasil, Perú, Costa Rica, USA, China, Nepal, Uzbekistán, Paquistán, Arabia Saudita). Publicó: Mi Ángel y Yo (Cuento, 2009); La Muñeca Dolly (Novela, 2010); Consideraciones sobre la vida y los cuernos (Ensayo, 2010); Patty Barrón De Flores: La Mujer Chuquisaqueña Progresista del Siglo XX (Esbozo Biográfico, 2011); Tengo Prisa Por Vivir (Novela Juvenil, 2011 y 2020); Escala de Grises – Primer Movimiento (Crónicas, 2015); Dueto (Drama, 2020); Rostros del Maltrato en Nuestra Sociedad –Violencia Contra la Mujer. (Ensayo, 2020); Universo Instantáneo (Microficción, 2020).

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